Europa sigue dividida sobre qué estrategia seguir para responder a la crisis del textil chino, pero ayer los gobiernos de los Veinticinco coincidieron en reclamar "una solución urgente" a la Comisión Europea. El primer objetivo es pactar una solución para los millones de pantalones y jerséis que permanecen retenidos en los puertos comunitarios por haberse agotado las licencias de importación.
Un equipo de negociadores europeos se encuentra en China para acordar con las autoridades de aquel país varias propuestas con el fin de solventar el conflicto. Todas las salidas pasan por "flexibilizar" la aplicación del acuerdo de Shanghai, que instauraba nuevas cuotas a las importaciones chinas para acallar los temores de los países con producción propia, entre ellos España. Las soluciones propuestas consisten en conceder un año de gracia a los productos bloqueados y que llegaron antes de la entrada en vigor de las cuotas, descontar las unidades importadas en exceso de otras categorías de productos donde hay menos demanda, o bien deducirlas de las cuotas pactadas para el 2006.
Los pedidos de las empresas europeas han alcanzado su tope antes de final de año, por lo que las grandes cadenas de distribución de ropa alertan de un posible desabastecimiento de género con vistas a la nueva temporada de otoño-invierno.
En la reunión extraordinaria del Comité Textil mantenida ayer, varios gobiernos del norte de Europa pidieron incluso la abolición de las cuotas y la vuelta a la liberalización total del sector.
FUENTE: La Vanguardia