El principio de conformidad de las mercancías




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En las operaciones de compraventa internacional es importante tener en cuenta el principio de conformidad de las mercancías como parte del contrato mercantil así como darle un correcto tratamiento diferenciado a los incumplimientos de los requisitos estipulados en el acuerdo comercial.

Este control sobre el cumplimiento del contrato obliga al vendedor a establecer, de forma expresa, las condiciones inherentes a la mercancía objeto de entrega a fin de evitar discrepancias en la interpretación sobre el producto solicitado y el efectivamente entregado por el exportador.

Además, en estas operaciones se debe tener en cuenta conceptos como Saneamiento y Garantía de Saneamiento entendidos como la obligación propia del vendedor de poner solución a las situaciones producidas como consecuencia de una entrega irregular de mercancías y de ofrecer las garantías para ello.

No debemos confundir el Principio de Conformidad, en sentido genérico, con el Principio de Conformidad material. El primero hace referencia a la satisfacción de los intereses y expectativas de las partes que intervienen en el contrato. El segundo, hace alusión, de forma estricta, a la entrega de la mercancía libre de vicios o defectos.

El comprador debe conocer lo que es un vicio oculto para poder distinguirlo de otros vicios manifiestos. De esta manera, podrá interponer en tiempo y forma las correspondientes reclamaciones.

En cualquier caso, los operadores comerciales deben entender la necesidad de recurrir al asesoramiento de profesionales en la materia logrando así reducir los riesgos derivados de cualquier transacción comercial internacional y garantizando la seguridad jurídica en la relación contractual.

Por otro lado la inspección de las mercancías, tanto en origen como en destino, es imprescindible para alcanzar la transparencia y el buen funcionamiento de las transacciones comerciales internacionales tal como exigen determinados países de América Latina y África conde es requisito obligatorio para el despacho de aduanas. Fuera de ser imprescindible en algunos países, la inspección de mercancías es, además, conveniente para garantizar que el pedido recibido se corresponde con lo acordado.

Estas evaluaciones voluntarias aseguran la conformidad de las mercancías con el pedido y permiten la asistencia para la comprobación de la calidad del suministrador. Por otro lado, contratar inspecciones en origen y/o destino permite también anticiparse a las posibles incidencias con el suministrador y ahorrar tiempo.

Las inspecciones obligatorias conllevan multitud de ventajas. La más importante de ellas es que permite el despacho de aduanas.

Estos argumentos conducen a la necesidad y la conveniencia de solicitar los servicios de organismos acreditados que lleven a la práctica estas evaluaciones favoreciendo así la transacción comercial entre agentes internacionales. Las inspecciones antes, durante y al final de la producción permiten hacer un seguimiento de la producción comprobando que los procesos se adaptan a los requerimientos y en conformidad con las especificaciones técnicas del producto.

Otros servicios como la toma de muestras y ensayos aseguran la calidad necesaria del producto para su distribución en el mercado europeo, y por ende, el marcado CE. Las sedes locales de los organismos de inspección multinacionales mejoran y favorecen estos procesos de análisis.

En definitiva y resumiendo, el “buen fin” del contrato de compraventa internacional exige que las partes adopten una serie de medidas de carácter preventivo, realizando posteriormente todas las acciones para su efectivo cumplimiento. El establecimiento expreso de las condiciones de la mercancía o Conformidad Material debe acompañarse de las correspondientes inspecciones logrando así una verdadera garantía para la correcta ejecución contractual.

Gregorio Cristóbal
gcristobal@reexporta.com