Las garantías a primer requerimiento




En cuatro minutos:

Las garantías o avales a primer requerimiento o a primera demanda (on demand bonds o guarantees) constituyen una nueva forma de garantizar las obligaciones en el comercio internacional que se ha consolidado en la práctica comercial en la última década.

La garantía a primer requerimiento se puede definir como aquella forma de garantía independiente del contrato u obligación garantizados mediante la cual el garante (generalmente un banco) se obliga ante el acreedor de una obligación (beneficiario de la garantía) a pagar una suma de dinero desde el momento en que éste le notifique el incumplimiento del deudor (ordenante de la garantía) sin que el beneficiario tenga que acreditar de ningún modo dicho incumplimiento.

Por lo tanto, lo característico de estas garantías es la independencia o autonomía respecto de la obligación garantizada. El hecho que origina la ejecución de la garantía no es propiamente el incumplimiento del deudor, sino la mera notificación de este incumplimiento al garante por el beneficiario de la garantía (acreedor de la obligación).

Recibida la reclamación del beneficiario, el pago del banco es automático, inmediato y efectivo.

Este carácter de la independencia o autonomía permite distinguir las garantías a primer requerimiento de aquellos supuestos en los que se constituye una garantía clásica, como la fianza, en la que para que el beneficiario ejecute la garantía y el banco pague, el beneficiario debe acreditar que el deudor incumplió la obligación garantizada.

El objetivo de las garantías a primera demanda es proteger al acreedor precisamente en los casos en los que la acreditación por su parte del incumplimiento del deudor es complicada o se puede complicar por las exigencias del banco garante (normalmente banco del deudor que hará lo posible para protegerlo). Con estas garantías, el pago es seguro e inmediato con la mera notificación del acreedor.

Pero esta independencia de la garantía con respecto al incumplimiento o cumplimiento de la obligación plantea el peligro del abuso de derecho, del fraude y de la mala fe por parte del beneficiario. Se trata de aquellos supuestos en los que la obligación garantizada se ha cumplido correctamente por el deudor pero a pesar de ello el acreedor ejecuta la garantía cometiendo de esta forma un evidente fraude y enriquecimiento injusto.

En estos casos, excepcionalmente, sólo se puede parar la ejecución abusiva de una garantía a primera demanda si se acredita de modo rotundo e inequívoco dicho carácter abusivo y fraudulento de la reclamación del beneficiario.

Precisamente para evitar los abusos cometidos en los últimos años con la ejecución fraudulenta de estos avales, la Cámara de Comercio Internacional (CCI) ha publicado las Reglas Uniformes de la CCI relativas a las Garantías a Primer Requerimiento.

Dichas Reglas entre otras medidas exigen que, a la hora de ejecutar una garantía a primera demanda, el beneficiario tenga que manifestar al banco garante que efectivamente ha habido un incumplimiento, y además lo tenga que describir. No es necesario acreditarlo o probarlo (lo cual eliminaría la razón de ser de estas garantías y su carácter de independientes) sino simplemente manifestarlo y describirlo.

Con ello se pretender poner un obstáculo al posible beneficiario fraudulento para que se lo piense dos veces antes de realizar por escrito una manifestación falsa (al inventarse la descripción de un incumplimiento que no ha existido) lo cual podría originarle responsabilidades de gravedad ante los tribunales.

Finalmente, quiero advertir que en muchas ocasiones la existencia de una garantía o aval a primera demanda se produce simplemente por que los términos “a primera demanda” o “a primer requerimiento” figuran insertos en un extenso texto que configura el aval y que pueden pasar desapercibidos. Por lo tanto, no esperemos que en el encabezamiento del aval figuren siempre los términos “a primera demanda” o “a primer requerimiento” subrayados y bien visibles. En la práctica la mera inserción de dichos términos dentro del texto de la garantía es suficiente para darle esa categoría de aval a primera demanda.

En conclusión, conviene leerse detenidamente el texto de los avales o garantías antes de firmarlos.

Carlos Iribarren
ciribarren@reexporta.com