La planificación fiscal internacional




La creciente internacionalización de la economía española en ambas direcciones, es decir, la mayor presencia de empresas extranjeras en España y la mayor actividad de nuestras empresas en el extranjero, motivado, principalmente, por los procesos de integración regional, como en el caso de la Unión Europea, así como la globalización de los mercados, conlleva que la Fiscalidad internacional haya tomado un papel relevante en el contexto del comercio internacional.

La planificación fiscal internacional consiste en seleccionar aquella alternativa que minimice el coste fiscal tanto de la propia inversión como de sus rendimientos. Minimizar la carga fiscal se consigue tanto a través del ahorro efectivo como a través de trasladar el gasto del impuesto a ejercicios posteriores.

Existen una serie de factores que deberán ser tenidos en cuenta juntamente con el aspecto del ahorro fiscal:

  • Estabilidad legislativa de la zona.
  • Que la estructura sea flexible por si hay que modificarla en el futuro.
  • La repatriación o no de las inversiones.
  • Naturaleza de los recursos financieros.
  • La fiscalidad de las transmisiones de participaciones y de las plusvalías ocasionadas.
  • La movilidad de los recursos empleados.
  • La forma jurídica de la inversión y los costes administrativos y de mantenimiento.

    Lo que se persigue con la adecuada combinación de todos los recursos es la máxima rentabilidad económica de la inversión.

    Nuestra normativa fiscal ofrece ventajas tanto para la empresa exportadora como para aquella que invierte en otro país. Sin embargo, también tendremos que considerar las distintas posibilidades de reducir la carga fiscal que soportará la empresa en los distintos países en donde opere. La internacionalización de la actividad no debe suponer una tributación mayor de la que se producirá si la empresa continuase operando exclusivamente en el mercado español.

    Lo cierto es que existen gran número de empresas españolas que no poseen una planificación fiscal adecuada y que por lo tanto, no están optimizando debidamente sus costes fiscales.

    Es de suponer que tras el reciente auge de las exportaciones de nuestras empresas y de la inversión española en el exterior se cree la necesidad de abordar una planificación adecuada ya que la simple apertura de una sucursal o filial española en el extranjero nos llevará a elegir entre una serie de opciones en las que puede variar mucho el coste fiscal final. Esto no es problema exclusivo de las grandes empresas sino que afecta también de pleno a las Pymes.

    Alberto Rino
    arino@reexporta.com