Entrevista sobre el libro: “Los Contratos en el Marketing Internacional”




Autores: Diego Gómez Cáceres y Gregorio Cristóbal Cárle (foto)

La obra profesional que presentamos en este artículo-entrevista se constituye en una herramienta básica para comprender y gestionar los aspectos jurídicos relacionados con la práctica del comercio internacional.

Gregorio Cristóbal Cárle es consultor internacional del despacho P&A Consultores, además de colaborador habitual del equipo de Reexporta. Especialista en derecho mercantil del comercio exterior, ejerce funciones de árbitro internacional en la Asociación Comunitaria de Arbitraje y Mediación (ACAM), además de colaborar con distintas Universidades y Escuelas de Negocios de España y Latinoamérica.

Entrevista:

¿Qué puede aportar su nuevo libro al empresariado exportador español?

La actividad mercantil internacional relacionada con el comercio exterior es cada día más compleja y especializada. En esta obra se establecen las pautas a seguir por los operadores transfronterizos para otorgar la necesaria seguridad jurídica a sus transacciones comerciales, aunque siempre sea aconsejable el acudir a un profesional experto en la materia para la elaboración del correspondiente contrato.

¿Cómo se estructura la obra?

Se ha tratado de desarrollar un manual eminentemente práctico, un instrumento útil para la gestión legal de los acuerdos vinculados a la operativa mercantil internacional. En primer lugar, y a modo de introducción, se realiza una revisión de los aspectos jurídicos básicos relacionados con los contratos y los distintos sistemas de comercialización en mercados exteriores, para, posteriormente, pasar a analizar las distintas categorías y modalidades de acuerdo de forma pormenorizada. Finalmente se presenta el arbitraje como una forma racional y económica de resolver discrepancias entre las partes contractuales, detallando los cambios introducidos por la nueva ley española 60/2003 de 23 de Diciembre.

No es fácil desarrollar un libro jurídico sin caer en planteamientos excesivamente teóricos, ¿como han tratado este aspecto en la obra?

En principio se podría pensar que la materia tratada puede dificultar la remisión al ámbito de la práctica, pero no es así. La obra cuenta con un gran número de ejemplos, esquemas y gráficos, además de un listado de páginas Web como referente para la obtención de información. Ya sabemos que este aspecto se constituye en un elemento fundamental para conocer y actualizar los datos relativos la actividad comercial en el exterior. En un último apéndice se relacionan los aspectos teóricos vinculados a la legislación nacional e internacional aplicable a los contratos propios del comercio internacional.

¿Es el empresario consciente de la necesidad de protegerse jurídicamente ante los riesgos operativos propios del comercio internacional?

Entiendo que el empresario español es tan consciente como lo puedan ser sus homólogos en otros países. Es evidente que los intercambios comerciales transnacionales conllevan un mayor grado de riesgo que los realizados en el ámbito doméstico. En este mundo globalizado es importante que el operador adquiera, en primer lugar, una mentalidad internacional de los negocios, para posteriormente poder prevenir situaciones y hacer uso de los instrumentos que aseguren, en la medida de lo posible, el éxito de las transacciones.
La pyme no cuenta con los mismos recursos que las empresas multinacionales pero no por ello es menos capaz de promover su salida a mercados exteriores. Sus carencias pueden ser resueltas mediante la formación del personal, facilidades de financiación y, en su caso, el recurso a profesionales externos en cada faceta operativa. En consecuencia creo que el empresario español se encuentra cada vez más preparado para afrontar el reto de la internacionalización, aunque ésta exija de una preparación y una actualización informativa constantes.

¿Cómo ve el futuro más inmediato de la internacionalización de la empresa española?

Esta pregunta debe ser enlazada con la cuestión anterior. España es un país comercialmente reconocido a nivel internacional. Hemos crecido mucho en un tiempo record, contando con un riesgo prácticamente inexistente.
Esa posición de privilegio puede verse amenazada, a corto o medio plazo por los nuevos acontecimientos gestados en el ámbito de la Unión Europea ampliada o el espectacular crecimiento de China.
Además, y aunque se trate de una situación coyuntural, a esta realidad debemos añadir el dato económico del valor del euro respecto del dólar, que daña irremisiblemente los intereses exportadores nacionales.
Entiendo que lo más grave puede verse reflejado en las estadísticas oficiales sobre la pérdida progresiva de competitividad de la empresa española respecto a sus homólogas europeas.
Creo que hay que hacer frente a la nueva realidad desde el optimismo y la prevención, realizando los esfuerzos inversores necesarios en todos los ámbitos, sin olvidar que el desarrollo e impulso tecnológico constituye, a día de hoy, uno de los elementos claves para el crecimiento económico y la consiguiente salida comercial a los mercados exteriores.
Esta tarea debe implicar a toda el entramado empresarial español, e incluir, como no, la iniciativa y apoyo de las instituciones públicas vinculadas a la actividad exportadora.

Por último, ¿que consejos le daría al exportador español para el correcto desarrollo y gestión de los contratos internacionales?

En primer lugar le diría que obtenga la información necesaria sobre los aspectos que afectan a la transacción comercial, prestando una especial atención a la posible incidencia de riesgos. Esta primera fase requiere de un estudio pormenorizado que justifique las decisiones estratégicas consiguientes.
En lo que se refiere al contrato, y siempre que no cuente con un equipo jurídico propio, le recomendaría el recurso al asesoramiento por expertos en la materia, realizado éste desde el momento de la negociación, nunca después. El abogado está preparado para detectar posibles anomalías, errores o lagunas jurídicas que puedan afectar a los intereses comerciales del empresario en la fase de gestación del acuerdo y desarrollar, posteriormente, un contrato escrito ajustado a sus expectativas en la relación comercial.
Finalmente añadir que la intervención del jurista profesional no debe ser entendida nunca como un gasto, sino más bien como una inversión en seguridad jurídica.

Si queréis más información o adquirir el libro, lo encontrareis todo en http://www.esic.es/editorial/?84-7356-395-6


Víctor de Francisco
vdf@reexporta.com